Análisis de los datos referentes a la afectación por la COVID-19 en las residencias de Cataluña

Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19, a ocho de diciembre de 2020, se han registrado 23.587 casos entre las personas ingresadas en las residencias de Catalunya*. Si tenemos en cuenta que la población residencial es de 65.093 personas, aproximadamente una de cada tres personas ingresadas en estos centros ha sufrido la enfermedad. De éstas han muerto 7.450, aproximadamente una de cada tres enfermas. Si hablamos de incidencias, es decir, número de casos por 100.000 habitantes, en cuanto al número de casos PCR+ de la COVID-19 es de 36.236, en tanto que en la población general excluida la de las residencias es de 3.822. Esta tasa en relación con los fallecidos en las residencias es de 11.445 y en la población no residencial es de 114. En las tasas de fallecidos por 100.000 habitantes debemos tener en cuenta que la estructura poblacional por edad es muy diferente entre la del grupo residencial y la de la población no residencial.
* Datos oficiales obtenidos de: https://dadescovid.cat

FIGURA 1. Número diario de casos COVID-19 PCR+ y muertes por la COVID-19 en las residencias de Cataluña desde el inicio de la pandemia

Claramente podemos observar las dos oleadas de la pandemia en esta gráfica. Una primera ola, devastadora, donde el número de casos diarios llegó a superar los 900 y la de muertes diarias superó los 200. Esta primera ola empezó a primeros de marzo y ya se había reducido mucho a finales de abril, aunque la reducción en el número de muertes diarias tardó unos quince días más. La segunda ola, mucho más limitada, se inició a mediados de octubre y puede decirse que en estos momentos está remitiendo.

FIGURA 2. Número diario acumulado de casos COVID-19 PCR+ y muertes por la COVID-19 en las residencias de Cataluña desde el inicio de la pandemia

En la curva de los casos y muertes acumuladas destaca que en la segunda ola no se observa el paralelismo entre casos y muertes que se vio en la primera. Aquí el fuerte aumento de casos ha ido acompañado de un aumento mucho más moderado de los fallecidos. Más adelante comentaremos las posibles causas de esta evolución distinta.

FIGURA 3. Número diario de pruebas diagnósticas (PCR/TAR) y de casos COVID-19 PCR+ en las residencias de Cataluña desde el inicio de la pandemia

En esta gráfica podemos observar que el número de pruebas diagnósticas en la primera ola estuvo muy limitado, al principio, en relación al número de casos y no es hasta mediados de abril que las pruebas aumentan claramente. Su número se mantiene relativamente alto durante la fase de «normalización» volviendo a aumentar desde el inicio de la segunda ola.

FIGURA 4. Número acumulado de pruebas diagnósticas (PCR/TAR) y de casos COVID-19 PCR+ en las residencias de Cataluña desde el inicio de la pandemia

En esta gráfica queda patente lo que decíamos antes, el número acumulado de pruebas diagnósticas durante las primeras semanas de la pandemia sigue la del número acumulado de enfermos.

FIGURA 5. Número diario de casos COVID-19 PCR+ e ingresos hospitalarios en las residencias de Cataluña desde el inicio de la pandemia

Ante todo cabe señalar que la Generalidad de Cataluña, en sus datos abiertos de la COVID-19, no aporta el número de ingresados hasta el uno de mayo. A partir de esa fecha vemos que, a pesar de haberse reducido mucho el número de casos diarios, el número de camas ocupadas todavía se mantuvo alto hasta mediados de junio. En la segunda ola vemos que la ocupación de camas ha ido paralela a la de casos.

Análisis de los datos en la primera y segunda ola

Como ya hemos podido constatar, estos datos cuando los miramos en función de si son antes del uno de julio o posteriores nos dan unas figuras muy diferentes como podemos ver en la tabla 1.

TABLA 1. Casos COVID-19 PCR+, muertos por la COVID-19 y letalidad en función del período

PeriodoCasos PCR+Muertos%
Hasta el uno de julio15.0276.25842
Desde el uno de julio 8.5601.19214

El número de casos, de muertes y la letalidad fueron muy superiores en el primer período, aunque ambos períodos tienen una duración similar. Cuando buscamos las posibles causas de estas diferencias se piensa que la primera ola cogió a las residencias desprevenidas. La relativa normalización experimentada después la primera ola dio tiempo por la aplicación de protocolos de seguridad más estrictos. En segundo lugar la brusquedad de la primera ola colapasó los servicios sanitarios lo que de una u otra forma condicionó el acceso hospitalario, en general, de las personas de mayor edad. En este sentido, es significativo que la Generalidad de Cataluña no proporcione los datos de ingresados provenientes de las residencias hasta el uno de mayo. Un tercer motivo importante a la hora de explicar las diferencias en la letalidad entre la primera y la segunda ola es la proporción de todas las pruebas PCR/TA realizadas de forma diagnóstica o cribado que obtienen un resultado positivo. Este indicador mide la intensidad con la que se está realizando una búsqueda activa de casos mediante las estrategias de control de brotes y rastreo de contactos. Como consecuencia, se diagnostican más casos y no sólo los más graves.

Resumiendo, la mejora de los protocolos de prevención y seguridad, una mayor accesibilidad a los servicios sanitarios y una mayor utilización de pruebas diagnósticas son factores que han podido contribuir a reducir la letalidad en la segunda ola.

TABLA 2. Distribución de los casos, muertes y letalidad por sexo, grupo de edad y período

MujeresHombres
Edad (años)PeriodoCasosMuertosLetalidadCasosMuertosLetalidad
Menores de 65Hasta el uno de julio582396,7%759618,0%
Menores de 65Desde el uno de luliol587152,6%943262,8%
Entre 65 y 74Hasta el uno de julio53510920,4%56216729,7%
Entre 65 y 74Desde el uno de luliol356267,3%360349,4%
Mayores de 74Hasta el uno de julio9.4143.86941,1%3.1562.01363,8%
Mayores de 74Desde el uno de luliol4.75370314,8%1.55038825,0%

En tabla 2 se muestran el número de casos, muertes y letalidad de la COVID-19 en las residencias de Cataluña por sexo, período y grupo de edad. Estos datos nos dicen que los casos y muertes entre las mujeres mayores de 74 años representan el 87,3% y 96,0% del total respectivamente. En el caso de los hombres, estos porcentajes son el 64,2% y el 89,2%. Es decir, en torno al 90% de las muertes por la COVID-19 de las personas ingresadas en las residencias se producen en el grupo de edad de mayores de setenta y cuatro años. Por otra parte, la letalidad, por grupo de edad y período, siempre es superior en los hombres, aumentando esta diferencia con la edad. La letalidad que como vemos en la tabla 1 era tres veces superior en el primer período, cuando la comparamos por sexo y grupo de edad entre los dos períodos se mantiene aproximadamente la misma relación, oscilando entre 2,5 y 3,2 veces superior en el primer período respecto al segundo. Sería bueno disponer de la distribución por sexo y grupo de edad de la población residencial para poder calcular cuál ha sido la incidencia en los diferentes subgrupos.

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